¿25.000 Followers es tener éxito o el éxito es solo un juego de la mente?

Antes de empezar recordar a todos que respeto mucho éso de “Siempre existe una mejor opinión que la del que está escribiendo: la del que está leyendo”.

Antes de ayer alcancé la importante cifra de 25.000 followers y por si alguien tiene alguna duda, no he comprado ninguno, es más ni comparto ni entiendo a quién recurre a esta práctica tanto a nivel profesional como personal. Un follower que no interactúa nunca, para mí simplemente no es, está.

Como marca personal no tengo nada que esconder así que puedo decir que el volumen de un número de seguidores no se corresponde a la realidad de lo que por lógica debería ser el de interacciones. Considero muy satisfactoria la receptividad  que obtengo cuando tuiteo contenido o un evento y con quien tengo la suerte de mantener conversación pero frente al volumen de followers, la cifra se torna insignificante.Es algo comentado con varios en situación similar por éso me he decidido a postearlo. A ver si así dejamos de hacernos líos.

Lo mismo pienso de la medición de impactos, es cierto que tener un volumen de followers emite mucha fuerza al contenido que difundes pero los resultados de las mediciones indican cómputos globales sin discriminación. Cuando hallas la media de ese resultado, el valor absoluto de impactos es notablemente diferente, por supuesto es un trabajo manual y mucho más arduo pero para mí es más objetivo.

Para dar una visión real del recorrido de una cuenta como puede ser @eventosfera (2 años y 10 meses) voy a recordar brevemente la segmentación acertada que hizo Forrester ya hace unos años de los usuarios de Social Media:

– Creadores: aquellos que publican en u blog o una web, que suben contenido o que escriben artículos. – Críticos: aquellos que leen o revisan con regularidad el contenido, que contribuyen y comentan.

– Coleccionistas: Usuarios de RSS Feeds que incluyen tags a su contenido para su clasificación.

– Sociales. los que mantienen sus perfiles sociales y visitan regularmente sus plataformas con el objetivo de establecer relaciones y/o conversaciones.

– Espectadores: los que leen blogs, oyen podcast, ven vídeos pero raramente opinan.

– Inactivos: ni merecen ni necesitan explicación.

Creo y es solo mi opinión que a los que vamos consiguiendo un poco de visibilidad  somos gran parte del día los cuatro primeros tipos o por lo menos deberíamos de serlo. Para ésto sí que no hay algoritmos.  El trabajo diario y las normas básicas de educación te lleva a conseguir seguidores, los usuarios buscan información y alimentarse de contenido además de opinión y conversación. Pero quizás la clave, lo más importante, es no olvidar que el comportamiento humano es el origen y no la consecuencia de todas las acciones. Hay que tener en cuenta esa parte emocional tan importante que lo modifica, lo reconduce o responde con interacciones que para nosotros sean válidas. Y para ello no podemos dejarnos llevar por la velocidad de la información, de ahí la importancia de las listas o la segmentación en grupos de usuarios, los timelines tienen que ir despacio, no rápido aún a riesgo de perder información, de ahí también la importancia del RT o del compartir, la buena información ha de rotar y tener visibilidad.

Otro punto a destacar es no olvidar dónde está tu sitio, no olvidar que todos tenemos o deberíamos tener unos referentes, aquellos de los que hemos aprendido, con los que nos hemos iniciado y continuamos aprendiendo. Esos referentes son los que nos van a dar la perspectiva suficiente para saber quiénes somos y dónde estamos y no es relevante si les hemos superado en número de seguidores. Hablamos mucho de egos, sobre todo en Twitter pero para mi de ‘ego crecido’ actúa quién pierde sus referencias, quién se dedica más a impartir que a adoctrinar o a reglar más que a enseñar.

El tener un determinado volumen de seguidores sea la red que sea no te imprime sabiduría, ni poder, ni tampoco el tipo de influencia que pensamos. Son influyentes aquellos que comparten un conocimiento válido y contrastable, investigaciones, resultados de sus experiencias, en resumen, que aportan, no el número de sus followers. La influencia no se puede medir día a día como lo hace Klout por un número de interacciones, la influencia es producto de un recorrido y de un trabajo, pero de un trabajo a la sombra y al sol, es decir, tan importante es la lectura, la investigación o la escucha activa como la interacción y para mi Klout solo mide esta última. No subestimo la influencia en redes sociales, todo lo contrario, es fundamental en la difusión  de un producto, servicio o incluso de un pensamiento o un movimiento social más allá de las relaciones con nuestros contactos de primer grado pero entiendo este tipo de influencia más como una ‘extensión que imprime curiosidad’ en experiencias o conocimiento o que ‘incita’ a la opinión, más que en su definición de poder.

Hace unas días lo mencionaba en otro post a raíz de mi participación en #GRXperience: me preocupa transmitir credibilidad personal en una recomendación, por éso cada día doy mayor importancia a la escucha activa y en conocer a las personas que me despiertan interés en el timeline, un timeline cada vez más fraccionado en listas. Muchas veces posteo simples pensamientos solo para medir reacciones y doy cada vez más importancia a quién me habla y en contestar. Quizás a lo que doy más importancia es a que se me conozca a mí,a mi identidad, cómo soy,con lo bueno y lo malo porque me cabrea que me encasillen solo por un número de seguidores. Y entiendo identidad como la definió el antropólogo social, Ricardo SanmartínUn instrumento que, creando la ficción de un sujeto colectivo, pone en manos de quien lo utiliza toda la energía contenida dentro del círculo de actores que define. El combustible que utiliza para mover la historia es, posiblemente, el de más alto rendimiento, dada la potencia y prontitud de la respuesta que consigue.» Éso es lo que todos buscamos, respuestas del tipo que sean y como simples espectadores, sin darnos a conocer,  no vamos a obtenerlas.

Como en la foto, quiero mirar al horizonte, entendiendo ese horizonte como infinito. Quiero pensar en Internet como ese infinito con inmigrantes digitales y nativos, donde aportar, donde nazcan relaciones y sinergias, donde no crear muros ni tampoco ser números. Y sobre todo que lo hagamos con tolerancia y en libertad.

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